Padre Pío

Padre Pío

La Gruta del Padre Pío es un espacio dedicado al Santo Pío de Pietrelcina. La misma está ubicada en la estancia La Aurora, sobre del río Daymán, en el límite entre los departamentos Paysandú y Salto. Los dueños de la estancia, la familia Tonna, la construyeron junto a colaboradores anónimos, motivados por su fe religiosa, y fue inaugurada en 1987 en coincidencia con el centenario de su nacimiento.

Anualmente miles de turistas visitan la gruta del Padre Pío. En el año 2002, a treinta y cuatro años de su muerte, fue declarado Santo.

El Padre Pío tiene una historia muy cercana a la Iglesia Católica de Salto. Se trataba de un sacerdote capuccino que vivía en Italia. Aunque hay un hecho que lo relaciona con esta ciudad. En Salto, en la década del 30, se encontraba cumpliendo funciones como Vicario General (secretario del Obispado, que en ese momento era ocupado por Tomás Camacho) un sacerdote, Monseñor Fernando Damiani. A este último que era de raíces italianas, el Obispo le había dado potestades para tener contacto con otras comunidades religiosas de Italia con la finalidad de traerlas a Salto.
Fue así que Damiani conoció y frecuentó al Padre Pío en Italia, con quien generó una amistad muy fraterna, posteriormente el Obispo Alfredo Viola, también mantuvo una amistad con el Padre Pío, por los lazos normales que se tejen dentro de la Iglesia Católica. Y Damiani llegó a mantener correspondencia con Pío, un fraile capuccino, de la localidad italiana de Pietrelccina.
Pero la amistad entre ambos era tal, que una vez cuando Damiani se encontraba en el convento de Pío, en Italia, y sufrió una descompensación de su estado de salud, Pío concurrió a verlo y en el fruto de esa amistad es que el sacerdote salteño le confiesa a Pío que le tenía «miedo» a la muerte y que quería «tenerlo al lado» en el momento que le llegara su turno. Porque confiaba en él como su amigo. La historia cuenta que en ese momento el Padre Pío le dijo que «no se preocupara, que él iba a estar a su lado cuando le llegara la hora».
Así fue que durante el momento en que se estaba colocando la piedra fundamental para la construcción del edificio del seminario menor en Salto (edificio que hoy ocupa la Universidad Católica) en el mes de setiembre del año 1941, Monseñor Damiani empezó a agonizar y muere en una de las habitaciones del Obispado de Salto. En esos momentos, se desarrollaba un congreso eclesiástico donde confluían varios Obispos, y otras autoridades de la Iglesia.
Esa noche, al entonces Arzobispo de Montevideo, Monseñor Barbieri, que también era de la orden de los Capuccinos (al igual que Pío en Italia) le avisaron en la noche que Damiani estaba agonizando y cuando salió de su habitación para ir a la que se encontraba el sacerdote enfermo, por el corredor pudo ver la sombra de un fraile capuccino y así fue que preguntó después «¿hay algún capuccino acá?». «No», le contestaron los sacerdotes que estaban en ese momento generando aún más la incertidumbre de Barbieri.
De ahí trascendió la historia de que el Padre Pío, que decía tener el don de la bilocación, de poder estar en dos lugares distintos al mismo tiempo, estuvo en Salto dándole la extremaunción a su amigo, Monseñor Damiani.

Un atractivo turístico

Sin embargo las historias fantásticas que se tejen en torno a la figura del Padre Pío y de la estancia La Aurora son mucho más grandilocuentes que las que esgrimen incluso, los propietarios del lugar y supuestos protagonistas de avistamientos.
Desde los más diversos sitios de Internet, hasta un exitoso programa de televisión de la cadena norteamericana Fox, «Los Expedientes Secretos X», nombraron a la famosa estancia sudamericana como uno de los vórtices energéticos de nuestro planeta.
Incluso, se dijo que luego de que el 4 de febrero del año 1976, sucediera un fenómeno extraño que para la opinión pública trascendiera como un encuentro cercano de tercer tipo, al lugar concurrieron un grupo de técnicos japoneses que en ese momento estaban trabajando en la construcción de la represa de Salto Grande, haciéndolo con unos medidores de radiación y pudieron detectar que en ese campo, había un grado de magnetismo mayor al de cualquier otro punto del lugar.
Desde entonces, el establecimiento ha recibido visitantes de todo tipo y de todas partes del mundo, desde excursiones que se preparan desde Argentina para encontrarse en lo que denominan «el campo magnético», hasta agrupaciones que creen en seres cósmicos y que visitan la estancia pensando en hallar allí a lo que denominan «seres de luz», invadiendo el lugar, que ha llegado a convertirse en uno de los atractivos turísticos más importantes de la zona.
Desde establecimientos linderos que se jactan de brindar espacios de reflexión espiritual, basados en la creencia de «seres de aurora», refiriéndose a los extrarrestres y a los privilegiados que pueden tener contacto con éstos, hasta una secta que ha decidido instalarse en las inmediaciones y que desde hace un tiempo a esta parte, viene construyendo un templo gigantesco en la zona con total hermetismo sobre su accionar y sus fines.

El suelo, rico en cuarzos y cristales, concentra una potente energía por lo cual es una zona energética. A esto se debe la construcción de centros místicos en los alrededores, por lo cual toda la zona es explotada turísticamente.